miércoles, 31 de marzo de 2010

A SI SOMOS.


ESTE BLOG ES  CONSTRUIDO  POR LA IGLESIA FIEL  DE CAMILO ORTEGA, MANAGUA 
Y  NO SE ASE RESPONSABLE. DE LOS ENLACES  DE OTRAS  IGLESIAS  DE CRISTO.  NO TENEMOS  NINGUNA  REGLA     MAS QUE EL NUEVO TESTAMENTO,  NO TENEMOS TÍTULOS HUMANOS  NI POMPOSOS.  NO TENEMOS INSTITUCIONES. HUMANAS  AFILIADAS  A LA IGLESIA DEL SEÑOR. SOMOS  TRANSPARENTES. EN NUESTRA FORMA  DE SER.  NO TENEMOS  IGLESIAS  PATROCINADORAS. NI IGLESIAS  RECTORAS  SOMOS   AUTÓNOMOS. 
SI TENEMOS  MUCHO AMOR. PACIENCIA.   Y USTED VENGA  DE DONDE VENGA  LE ATENDEMOS,  LE ENSEÑAMOS  LA VERDAD,  SI LE GUSTA  ADORARA CON NOSOTROS. SINO, DIOS  SE ENCARGARA  DE JUGARLE.  SEÑALAMOS  EL ERROR  VENGA DE DONDE VENGA, PORQUE  AQUÍ  LOMAS IMPORTANTE  ES     LA VERDAD. 

martes, 30 de marzo de 2010

Qué es la Iglesia de Cristo

Qué es la Iglesia de Cristo: "

Para poder entender los que es la Iglesia de Cristo debemos definir primero el término: Iglesia (ekkleusia - griego), en el mundo griego antiguo significaba 'Asamblea de ciudadanos', en la actualidad basado en la Biblia, denota a una Congregación.

Como quiera que es IGLESIA DE CRISTO se refiere al conjunto de Cristianos como seguidores de Cristo, Mateo16:18 'Y sobre esta roca edificaré mi iglesia' (RV60).Se puede observar en Apocalipsis 2:1,8,12, como es usado el término para referirse a la Iglesia de Cristo en ciudades como: Efeso, Esmirna, Pérgamo; hoy, en Cabudare - Venezuela también.

La fuente de autoridad es CRISTO, Mateo 28:18 'Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra', a través de su palabra que está totalmente definida en la Biblia y NO OTRO LIBRO; 2 Timoteo3:16 'Toda la palabra es inspirada por Dios'.

En conclusión las Sagra das Escrituras son las que identifican la IGLESIA DE CRISTO, El FUNDAMENTO es CRISTO, Mateo 21:41, 1 Corintios 3:11. Ningún hombre con debilidades humanas podría ser el fundamento, sólo CRISTO como roca inconmovible.

SU COMIENZO

Hechos 2:37-47, fue en Jersusalén en el año 33 D.C. aproximadamente, donde el SEÑOR, CRISTO el SALVADOR, añadió a la Iglesia 3000 personas, como condición de SER SALVOS, Hechos 2:47, quedando implicito que un NO SALVO no es añadido, en otras palabras SALVACIÓN dentro de la Iglesia, fuera de ella 'nada'.

SU ESTRUCTURA

La Iglesia se compone de CRISTO como Cabeza , luego el cuerpo criaturas falibles hombres y mujeres, REDIMIDOS por la sangre de Cristo, de manera que cualquier doctrina que salga del cuerpo será falible y no aquella que salga de Cristo y los Apóstoles a quienes El autorizó, Hechos 2:42. Él mismo constituyó para el cuerpo de la Iglesia una organización cuyo objeto sería edificarla, Efesios 4.11-12, bajo las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, Efesios 4:14.

ORGANIZACIÓN

Cada congregación es autónoma pero sujeta a Cristo, donde a través de su poder delegó autoridad en los:

Ancianos, llamados 'Obispos' o 'Pastores' , pero refiriendose al mismo oficio, Hechos 14:23, Hechos 20:28, Tito 1:5-9.

Diáconos, siervos especiales bajo la dirección de los Ancianos, 1 Timoteo 3:8-13.

Evangelistas, sirven como predicadores del evangelio o ministros en la obra del SEÑOR, Efesios 4:11, 1 Timoteo 4:6.

Maestros, para enseñar la palabra, 2 Timoteo 1:11.

Miembros, todos en su Iglesia, participando en la adoración y servicio de la misma, logrando a través de Mateo 28:18-20, predicar el evangelio para salvar a los perdidos, 1 Corintios 12:1-27, Efesios 3:10-11, 1 Corintios 1:21.

A esta Iglesia Tu puedes pertenecer, si aceptas lo mismo que se aceptó cuando el Apóstol Pedro predicó en Jerusalén el día de Pentecostés, Hechos 2:1, 14,22,23,36-38. Compárese con la Gran Comisión Mateo 28:18-19, Marcos 16:15-16. Al hacerlo de esta manera y no diferente a esto, las posibilidades del error son nulas ¿PARA QUE ARRIESGARSE A ERRAR?

"

martes, 23 de febrero de 2010

¿QUE ES ARREPENTIMIENTO?

EL ARREPENTIMIENTO 225
225
19
El arrepentimiento
A veces dejamos que sean las circunstancias las que
definan nuestros valores espirituales. Una inolvidable
escena de Lucas 16, la cual nos cuenta acerca de un
hombre rico y otro pobre, llamado Lázaro, ilustra cuán
cierto es lo anterior. El rico era un hombre a quien le tenían
sin cuidado los demás, y no le preocupaban sus propias
necesidades espirituales. Sus intereses se circunscribían
al pequeño mundo de sus deseos egoístas y ambiciones.
Cuando murió, entró en la eternidad, donde tuvo que
dar cuenta de sus actos. Después de haber disfrutado de
toda una vida de lujos pasó a sufrir el tormento del mundo
espiritual que se conoce como el «Hades» (Lucas 16.23).
Estando en el Hades, las prioridades de aquel hombre
cambiaron drásticamente. Todos los demás intereses
perdieron valor, y solamente dos ideas fundamentales
le obsesionaban: En primer lugar (y tal vez nunca antes
había sido así), le interesó su propia alma: suplicó que se
le tratara con misericordia, con gracia. Según Jesús contó,
el rico, «dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia
de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de
su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy
226 CÓMO LLEGAR A SER UN CRISTIANO VERDADERO
atormentado en esta llama» (Lucas 16.24).
En segundo lugar, expresó interés en la condición
espiritual de sus hermanos. Esta debió de haber sido la
primera vez en su vida que expresaba algo de amor espiritual
por sus hermanos. Bastaron unos instantes de tormento para
convertir su corazón en el de un misionero. Rogó:
Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi
padre, porque tengo cinco hermanos, para que les
testifique, a fin de que no vengan ellos también a este
lugar de tormento (Lucas 16.27–28).
Cuando se le dijo que sus hermanos debían leer la
ley y los profetas, tal como todo mundo lo hacía, volvió
a rogar: «No, padre Abraham; pero si alguno fuere a
ellos de entre los muertos, se arrepentirán» (Lucas
16.30). ¿Habrá sido esta la primera vez que la idea de
«arrepentirse» estuvo en su mente? A juzgar por sus
palabras, ¡la muerte le había cambiado su modo de
pensar y sus intereses! ¡Sabía perfectamente lo que sus
hermanos necesitaban: un arrepentimiento transformador!
¡El tiempo y la eternidad se encargarán de convencernos
de que la decisión más trascendental de la
vida, es la de arrepentirse! ¡No esperemos a estar
muertos para que esta convicción nos haga despertar
tan violentamente a la realidad! Jesús dijo: «Os digo:
No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente
» (Lucas 13.3, 5). Pablo descartó toda excepción al
mandamiento de arrepentirse, cuando les dijo a los
atenienses: «Pero Dios, habiendo pasado por alto los
tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los
hombres en todo lugar, que se arrepientan» (Hechos
17.30). Delante de Dios, son dos caminos por los que la
humanidad transita: el camino del arrepentimiento o el
camino de la rebelión. Dios demora la segunda venida
de Jesús por una sola razón: que los hombres tengan más
tiempo para ser llevados al arrepentimiento: «El Señor
EL ARREPENTIMIENTO 227
no retarda su promesa, según algunos la tienen por
tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no
queriendo que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento» (2 Pedro 3.9). El destino
final de cada hombre depende de que se arrepienta o no
se arrepienta: «Pero los cobardes e incrédulos, los
abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros,
los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en
el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte
segunda» (Apocalipsis 21.8).
A la iglesia la forman las personas que han respondido
al llamado que hace el Nuevo Testamento al arrepentimiento.
Los cristianos son aquellos que han invocado el nombre
del Señor y se han apartado de iniquidad (2 Timoteo
2.19). Como resultado de haberse convertido a Cristo,
han sido librados del reino de las tinieblas, y trasladados
al reino del Hijo de Dios (Colosenses 1.13). Se han
comprometido a vivir como hijos obedientes de Dios,
que rehúsan volver a los deseos que tenían antes, cuando
vivían en la ignorancia y la desobediencia (1 Pedro 1.14).
Ahora desean ser como Aquel que los llamó. Se esfuerzan
por imitarlo en toda su manera de vivir, dejando que se
cumpla en la conducta de ellos el deseo de su Señor:
«Sed santos, porque yo soy santo» (1 Pedro 1.16).
El arrepentimiento, es, por lo tanto, una palabra
fundamental y una actitud importante para cualquiera
que procura ser cristiano, miembro de la iglesia del
Señor. Tan importante es esta palabra que en el significado
fundamental y repercusiones de ella, se refleja la
naturaleza de la iglesia. El arrepentimiento funciona,
incluso, como una de las designaciones con las que se le
refiere a la colectividad de personas que Dios llama Su
iglesia: la iglesia está constituida por los penitentes.
Cuando Pedro les explicaba a los cristianos judíos que
estaban en Jerusalén, por qué se había bautizado a
gentiles en casa de Cornelio, estos hermanos judíos
228 CÓMO LLEGAR A SER UN CRISTIANO VERDADERO
respondieron diciendo: «¡De manera que también a los
gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!» (Vea
Hechos 11.18.) No había duda en ellos, como tampoco
debe haberla en nosotros, de que lo único que abre la
puerta a la verdadera vida es el verdadero arrepentimiento.
¿Qué es el arrepentimiento? Definamos esta palabra
más gráficamente para que no haya confusión en cuanto
a lo que es y lo que significa. Usaremos la conversión de
Pablo como telón de fondo para ilustrarla.
ES VOLVERSE DEL PECADO
El arrepentimiento es, en primer lugar, volverse del
pecado, cambiar de dirección con respecto a la iniquidad.
El arrepentimiento es mucho más que mejoramiento
personal, mucho más que un método para ejercer un
mejor dominio de la vida de uno. Es una resolución
firmemente arraigada, una decisión a renunciar a todo
lo que es ajeno a Dios. Esta resolución contribuye a una
total transformación a la que Jesús llamó un nuevo
nacimiento (Juan 3.3).
El arrepentimiento es más que remordimiento por haber
pecado. Uno puede lamentarse de haber pecado por la
vergüenza que el pecado le produce, o por temor al
castigo en el que ha tenido que incurrir. Judas sintió
remordimiento por haber traicionado a Jesús, pero no se
arrepintió (Mateo 27.3). Pedro, quien negó a Cristo
(Mateo 26.34, 69–75), se arrepintió; Judas, en cambio,
solamente sintió remordimiento. Uno puede llegar a
sentirse profundamente triste por haber pecado, y, aun
así, no arrepentirse jamás.
El arrepentimiento es más que declararse culpable de
pecado. El día de Pentecostés, Pedro señaló los pecados
de los judíos que le estaban escuchando. Sus palabras
los compungieron de corazón, y los llevaron a clamar:
«¿Qué haremos?» (Hechos 2.37). Sin embargo, Pedro no
interpretó como un arrepentimiento el hecho de que
EL ARREPENTIMIENTO 229
estuvieran compungidos; pues en respuesta a su pregunta
les dijo: «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros
en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;
y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hechos 2.38).
El arrepentimiento es más que tristeza según Dios. La
tristeza según Dios precede al arrepentimiento y lo
produce, pues, según Pablo:
[…] la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento
para salvación, de que no hay que arrepentirse;
pero la tristeza del mundo produce muerte (2 Corintios 7.10).
La tristeza según Dios es parte del proceso que lleva al
arrepentimiento, pero no es arrepentimiento en sí misma.
El arrepentimiento no se define siquiera como reforma
de la vida de uno. Eso sí, produce una reforma de la vida.
Si el arrepentimiento no efectúa una transformación de
la vida, no será, entonces, arrepentimiento genuino; sin
embargo, una vida reformada no es en sí misma el
arrepentimiento. Juan el Bautista instó a la gente que
venía a él: «Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento
» (Mateo 3.8). El verdadero arrepentimiento precede,
pues, a los frutos del arrepentimiento, entre los
que se encuentra una vida transformada.
El arrepentimiento tiene que ver con una resuelta
transformación de la voluntad de uno con respecto al
pecado. Implica el intelecto, las emociones y la conciencia.
Este cambio de actitud hacia el pecado abarca la voluntad
humana tan completamente, que capacita a la persona
para renunciar a todo un estilo de vida. En el momento
del bautismo, uno puede ser sumergido en su propia
muerte espiritual al pecado, crucificar el antiguo hombre,
al punto que el cuerpo del pecado es destruido (Romanos 6.6).
Esta definición del arrepentimiento puede apreciarse
bien en la conversión de Saulo. Saulo de Tarso era
fariseo, hebreo de hebreos (Filipenses 3.5). Con respecto
230 CÓMO LLEGAR A SER UN CRISTIANO VERDADERO
a la ley de Moisés, dijo que era irreprensible (Filipenses
3.6). En otras palabras, no había acusación legítima que
se le pudiera imputar en cuanto a su capacidad para
cumplir la ley. Como fariseo que era —como judío de
alto renombre en el judaísmo— Saulo pensaba que Jesús
era un impostor, que Éste se había propuesto destruir el
judaísmo. Saulo creía que él debía oponerse a este Jesús
con la furia de una devastadora persecución. No vacilaba
en considerar enemigo suyo a cualquiera que siguiera a
Jesús. Con energía implacable e intensa determinación,
procuró acabar con la iglesia de Cristo.
Cuando empezó a llevar su persecución contra la
iglesia a otras ciudades, Saulo pidió el respaldo del
sumo sacerdote (Hechos 9.1–2). Cuando recibió la
autorización que deseaba, salió con rumbo a Damasco a
cumplir con sus planes. Cuando estaba en camino a
Damasco, el Señor Jesús se le apareció con una brillantez
que excedía la del sol al mediodía. Cegado por la luz de
la presencia del Señor, Saulo se desplomó a tierra. Al
darse cuenta con trascendental convicción de que Aquel
que le hablaba era Cristo Jesús, el Hijo de Dios, preguntó
lleno de penitencia y contrición: «¿Qué haré, Señor?»
(Hechos 22.10). Se le dio instrucciones en el sentido de
viajar a Damasco, donde se le diría lo que debía hacer
(Hechos 9.6). Al llegar, esperó durante tres días, en
oración y ayuno, hasta que la respuesta le llegó por
medio de Ananías.
Saulo se arrepintió. Se resolvió a cambiar su voluntad
en cuanto a su estilo de vida. Había consagrado su vida
al judaísmo y a la persecución de la iglesia de Cristo;
después de arrepentirse en el camino a Damasco, su
vida tomó una dirección totalmente diferente. Se volvió
de su antigua vida mediante un revolucionario cambio
de voluntad que afectó toda su personalidad —intelecto,
emociones y conciencia. Más adelante dijo: «Cuantas
cosas eran para mí ganancia, las he estimado como
EL ARREPENTIMIENTO 231
pérdida por amor de Cristo» (Filipenses 3.7).
Los cristianos son personas que, al igual que Saulo,
se han vuelto del pecado arrepentidos. El estilo de vida
del pueblo de Dios consiste en abstenerse de toda
forma de maldad (1 Tesalonicenses 5.22), rehusando
conformarse a este mundo (Romanos 12.2), venciendo
con el bien el mal (Romanos 12.21), y haciendo callar
toda falsa acusación en contra suya mediante un excelente
comportamiento (1 Pedro 2.12).
ES VOLVERSE DEL PECADO A CRISTO
En segundo lugar, el arrepentimiento es volverse a
Cristo. Es más que una reacción negativa contra la
maldad; es también una respuesta positiva a Cristo.
Pablo elogió a los tesalonicenses porque el arrepentimiento
de ellos significó que «[se convirtieron] de los
ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero»
(1 Tesalonicenses 1.9). Si alguien se volvía del pecado,
pero no se volvía a Dios, no se podía considerar que tal
persona se hubiera arrepentido en todo el sentido que el
Nuevo Testamento le da a este término.
Las prédicas del Nuevo Testamento se destacaban
principalmente por exaltar a Cristo. La descripción que
hace Lucas del contenido de las prédicas que daba Felipe
en Samaria, es un ejemplo de la clase de prédicas que
todos los hombres inspirados daban: «Entonces Felipe,
descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a
Cristo» (Hechos 8.5). Cuando la gente respondía a esta
clase de predicación, lo hacían renunciando al pecado y
recibiendo a Cristo mediante una sumisión al mensaje
del evangelio. Después de las prédicas que Pablo dio en
Éfeso, ambas caras del arrepentimiento se manifestaron.
Lucas dijo:
[…] y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el
nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían
232 CÓMO LLEGAR A SER UN CRISTIANO VERDADERO
creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.
Asimismo muchos de los que habían practicado la
magia trajeron los libros y los quemaron delante de
todos (Hechos 19.17b–19a).
Los efesios arrepentidos recibieron a Cristo y renunciaron
a sus prácticas pecaminosas.
El arrepentimiento de Saulo consistió en ambas cosas:
volverse del pecado y volverse a Cristo. Cuando viajaba
rumbo a Damasco su propósito era perseguir a los
cristianos. Cuando vivía bajo la ley de Moisés, era libre
de delitos en contra de la moral y los rituales. No había
sido en modo alguno un pervertido hijo pródigo. Su
arrepentimiento, por lo tanto, no afectó lo medular de su
deseo de agradar a Dios; había sido impulsado por este
deseo desde que era joven y lo había manifestado así en
su fiel observancia de la ley de Moisés. Su persecución
contra los cristianos, no obstante, era un terrible pecado.
En consecuencia, su arrepentimiento delante de Dios
resultó en que desechara su antigua creencia en el sentido
de que su servicio a Dios requería el perseguir a los
cristianos y el denunciar a Cristo. También, su arrepentimiento
requirió que se volviera a Cristo, que lo reconociera como
Señor, y se sometiera humildemente a la voluntad de Éste.
Pablo mismo describió en Filipenses 3.8–11, cómo
fue su arrepentimiento:
[…] estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor,
por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por
basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no
teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que
es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la
participación de sus padecimientos, llegando a ser
semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase
a la resurrección de entre los muertos.
EL ARREPENTIMIENTO 233
Pablo, pues, se volvió del pecado a Cristo. El arrepentimiento
tuvo para él un aspecto positivo y otro negativo,
ya que, por un lado, desechó su antiguo estilo de vida y,
por otro, abrazó un nuevo y mejor estilo de vida en Cristo.
La iglesia, el cuerpo de Cristo que se compone de
gente que se ha arrepentido, vive en sumisión a Cristo.
Los miembros de ella han llegado a ser uno con Él.
Por medio del arrepentimiento, el cristiano ha comenzado
a vivir una vida de santidad y justicia. Ha sido crucificado
con Cristo, y es por fe en el Hijo de Dios (Gálatas
2.20) que vive la nueva vida que ha resultado de su
arrepentimiento. Como pueblo de Dios que se ha
arrepentido, los cristianos llevan el nombre de Cristo,
viven en unión con Éste, lo exaltan en adoración y se ven
apremiados a ser justos, pues, esperan estar en una
comunión mucho más plena con Él cuando venga por
segunda vez o cuando mueran.
ES VOLVERSE DEL PECADO A
CRISTO DE POR VIDA
En tercer lugar, el arrepentimiento es volverse del
pecado a Cristo de por vida. No fue a unas vacaciones
espirituales que Cristo invitó a la gente, ni a un receso
para apartarse brevemente de la iniquidad. Fue una
completa consagración lo que pidió, a la cual se refirió
como un nacimiento del agua y del Espíritu, un nacimiento
espiritual (Juan 3.5). Tan radical y permanente es esta
transformación, que Pablo la comparó con una circuncisión
espiritual, una completa eliminación del cuerpo carnal
obrada por Dios:
En él también fuisteis circuncidados con circuncisión
no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo
pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo
(Colosenses 2.11).
Pablo dijo que el significado de la conversión tiene
234 CÓMO LLEGAR A SER UN CRISTIANO VERDADERO
que ver con desechar la anterior manera de ser, y
revestirse de una nueva, del mismo modo que uno se
deshace de ropas andrajosas, sucias y gastadas y las
desecha con la intención de no volverlas a usar jamás
(Efesios 4.24; Colosenses 3.10). Dios nos levanta del
pecado y de la muerte y nos da vida en Cristo cuando
somos redimidos por la sangre de Éste (Colosenses 2.13).
El arrepentimiento supone una consagración continua.
Cuando respondemos a Dios, debemos hacer morir
las obras de la carne. A partir de ese decisivo momento,
los cristianos tienen sólo una tarea en la vida, cual es, la
de impedir que esas obras afloren nuevamente. Pablo
dijo: «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:
fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos
deseos y avaricia, que es idolatría» (Colosenses 3.5).
También dijo:
Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira,
enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra
boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado
del viejo hombre con sus hechos (Colosenses 3.8–9).
Pablo habló acerca de lo que debe desecharse en cierto
momento de la vida, momento en el que ocurre una
muerte; y también habló de un continuo rechazo de lo
que se desechó, es decir, un arrepentimiento continuo.
¿Qué ilustración más vívida puede haber, acerca del
significado del arrepentimiento, que la conversión de
Saulo? Alguien dijo: «Todavía no se ha visto un ejemplo
de lo que Dios puede hacer con un hombre que se ha
convertido totalmente a Él». Si tal hombre no ha
existido, en Pablo podemos encontrar uno que se acerca
muchísimo. La influencia que se ha ejercido en el mundo
como resultado de la conversión de Pablo se ha sentido
durante casi dos mil años. La decisión que él tomó de
seguir a Cristo fue final e irrevocable. Depositó su vida
al pie de la cruz para el servicio y el bien que Cristo
EL ARREPENTIMIENTO 235
quisiera hacer con ella.
Cuando Alejandro Magno hacía desembarcar a su
ejército para una gran batalla, según cuentan, él mandaba
a prenderles fuego a los barcos apenas salía el último
soldado. Alejandro no le daba cabida a la posibilidad de
una retirada. No había retroceso para él ni para sus
hombres. El único futuro estaba adelante, no atrás. Así
fue con Saulo. En su corazón no había campo para clase
alguna de reservas ni para la posibilidad de retirarse.
El pueblo de Dios, la iglesia, se han consagrado tan
firmemente, que tal transición bien puede describirse
como una transformación, como un pasar de muerte a
vida (1 Juan 3.14). Se han vestido del nuevo hombre en
Cristo para el resto de sus vidas. Fue algo que sucedió en cierto
momento de sus vidas, en el momento de su conversión
a Cristo; sin embargo, el mantener puro su corazón es
una obligación que deben cumplir continuamente
(Romanos 6.2b). Se le ha dado muerte al antiguo hombre,
pero éste tratará de volver a la vida en cualquier
oportunidad que se le dé de resucitar (Romanos 6.12–
13). El cristiano debe tener cuidado de andar como
sabio, no como necio (Efesios 5.17). No participa en las
infructuosas obras de las tinieblas; sino que las expone
(Efesios 5.11). Ha muerto, y su vida está escondida con
Cristo en Dios (Colosenses 3.3). El cristiano se ha
presentado delante de Dios como uno que ha resucitado
de entre los muertos y cuyo cuerpo ha sido consagrado
a la justicia (Romanos 6.13).
CONCLUSIÓN
Toda persona que se considera responsable delante
de Dios, tiene la obligación de arrepentirse y vivir la
clase de vida que el arrepentimiento requiere. El
arrepentimiento es una profunda transformación de la
voluntad, un volverse del pecado a Cristo de por vida.
Se produce mediante la conciencia de que se es culpable
236 CÓMO LLEGAR A SER UN CRISTIANO VERDADERO
de pecado, la tristeza según Dios y la benignidad de
Dios. Resulta en una transformación que hace nacer a
una nueva persona que estará escondida con Cristo en
Dios (Colosenses 3.3).
La iglesia es una comunidad de personas nuevas, las
cuales no son perfectas, sino que procuran vivir pura,
piadosa y justamente. Su compromiso de toda una vida es
el de ser utensilios para usos honrosos al servicio del Señor.
Hay tres incentivos para el arrepentimiento que
pueden identificarse en las Escrituras. En primer lugar,
Pablo dijo que la bondad de Dios lleva al arrepentimiento:
«¿O menospreciáis las riquezas de su benignidad,
paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad
te guía al arrepentimiento?» (Romanos 2.4). En segundo
lugar, Pedro mencionó la promesa de una recompensa:
«Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean
borrados vuestros pecados; para que vengan de la
presencia del Señor tiempos de refrigerio» (Hechos 3.19).
En tercer lugar, Juan se refirió al temor a ser castigados:
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el
desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el
reino de los cielos se ha acercado […] Y ya también el
hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo
árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el
fuego (Mateo 3.1–10).
El arrepentimiento por sí sólo no es suficiente para
agradar a Dios; sin embargo, crea en nosotros un espíritu
de sumisión. Este espíritu nos apremia a obedecer todos
los mandamientos que Dios ha dado como requisitos
para entrar en Cristo. Le abre las puertas de nuestra vida
a la voluntad de Dios.
Se ha dicho que la última palabra de nuestro
Salvador, no fue la gran comisión, sino el llamado a
arrepentirse que les hizo a las cinco de las siete iglesias
que estaban en Asia (Apocalispsis 1—3). Si usted no se
EL ARREPENTIMIENTO 237
ha arrepentido ni entrado en el cuerpo de Cristo para
vivir como pueblo de Dios penitente, no tendrá necesidad
mayor que ésta. Si usted es cristiano y vive como una
nueva persona en Cristo, tendrá como obligación
suprema el vivir a la altura del compromiso que ha hecho.
PREGUNTAS DE ESTUDIO
(respuestas en la página 271)
1. ¿De qué modo cambió la muerte el modo de pensar del
hombre rico?
2. ¿Por qué es el «arrepentimiento» una palabra fundamental
y una actitud importante para cualquiera que procura
ser cristiano?
3. ¿Por qué es el arrepentimiento más que remordimiento
por haber pecado?
4. Explique por qué es el arrepentimiento más que tristeza
según Dios.
5. ¿De qué modo se manifiesta el arrepentimiento en la
conversión de Saulo?
6. ¿Por qué elogió Pablo a los tesalonicenses?
7. ¿De qué modo es el arrepentimiento más que una
confesión de pecados?
8. ¿Cuáles son los tres incentivos bíblicos para el arrepentimiento?
GUÍA PARA PROFUNDIZAR EN
EL ESTUDIO BÍBLICO
¿Quiénes deberían arrepentirse? —2 Pedro 3.9; Hechos
17.30–31; Lucas 13.3.
Ejemplos neotestamentarios de arrepentimiento —El hijo
pródigo (Lucas 15.11–24); Zaqueo (Lucas 19.2–8).
El costo del arrepentimiento —Mateo 10.34–39; Lucas 12.51–53.
Ejemplos de conversiones —Hechos 2.36–47; 8.5–6, 12, 18–
22, 26–39; 9.1–18; 10.1–48; 16.13–15, 25–34; 19.1–5.
La influencia cristiana —Mateo 5.13–16; 1 Corintios 15.33.
Jesús derramó Su sangre por todos —La salvación se
proporciona a los que obedecen (Hebreos 9.11–14); la
238 CÓMO LLEGAR A SER UN CRISTIANO VERDADERO
sangre de toros y machos cabríos no puede quitar los
pecados (Hebreos 10.4); Su sangre nos ha redimido
(1 Pedro 1.18–19); Jesús probó la muerte por todos
(Hebreos 2.9).
Cuando contemplamos la cruz aprendemos —que necesitamos
un Salvador (Romanos 3.23; 5.12); cuánto nos ama Dios
(Juan 3.16); que Cristo ama a la gente aunque sea pecadora
(Romanos 5.8–9); que la salvación es un don de Dios
(Efesios 2.8–10).
La muerte de Jesús en la cruz nos salva en el momento que
entramos en contacto con Su sangre por medio del
bautismo —Somos sepultados con Él por el bautismo
(Romanos 6.3–4); el bautismo salva (1 Pedro 3.21).
¿Cómo debe vivir usted siendo cristiano después de obedecer
el evangelio?
1. Dedíquese en gran manera a crecer espiritualmente. Esfuércese
por crecer (2 Pedro 1.1–10). Haga planes de crecer
(Filipenses 3.7–15).
2. Estudie la Biblia. Use bien la Palabra (2 Timoteo 2.15).
Crezca en el conocimiento (2 Pedro 3.18). Estudie las
Escrituras diariamente (Hechos 17.11). Reciba la Palabra
con humildad y obedézcala (Santiago 1.21–25).
3. Añádale las virtudes cristianas a su vida. Añádale fe, virtud,
conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto
fraternal y amor (2 Pedro 1.5–7).
4. Ore constantemente. Ore pidiendo sabiduría (Santiago
1.5–6). Ore sin cesar (1 Tesalonicenses 5.17).
5. Adore a Dios habitualmente (con otros cristianos en la medida
de lo posible). No deje de congregarse (Hebreos 10.25). Si
no hay iglesia en el lugar donde usted vive, puede
comenzar una en su propia casa (vea la página 275).
Adore en espíritu y en verdad (Juan 4.24).
6. Hábleles a otros acerca de Jesús. Enséñele a todo el que
pueda (Mateo 28.18–20; Marcos 16.15–16). Haga partícipes
de este libro a sus amigos y ayúdeles a llegar a ser cristianos.
7. Haga buenas obras. Los que han sido salvados por Jesús
han sido creados para buenas obras (Efesios 2.10).

EL PAPA DE ROMA QUE FUE MUJER.

El Papa que fue mujer,
la Papisa Juana
La aseveración que los papas son los sucesores del apóstol Pedro, viene a ser la base o piedra angular
del romanismo católico, y sin el la Iglesia Romana simplemente no podría funcionar: «El Pontífice romano,
como sucesor de Pedro, es la perpetua y visible fuente y fundamento de la unidad de los obispos y de toda la
compañía de los fieles « (Vatican Council II: The Conciliar and Post Conciliar Documents, Costello Publishing,
1988, vol.I, p.376).
No obstante, se necesitaría ser un retrasado mental, o en su defecto estar hechizado -como definitivamente
lo está todo católico romano- para poder creer que pueden ser sucesores del apóstol Pedro tipos que han
sido asesinos, adúlteros, fornicarios, homosexuales, avaros, etc. A continuación presentamos, a manera de
ejemplo, algunas anécdotas de los «santos sucesores» del apóstol Pedro, empezemos con el Papa que fue mujer,
la Papisa Juana.
Distintos cronistas católicos romanos, entre ellos obispos, cardenales, sacerdotes, pero especialmente
monjes, nos hablan de esta mujer que llevó el nombre de Papa Juan VIII. El reinado de la Papisa fue de dos
años, cinco meses, y cuatro días, desde el año 855 al 858. Esto la sitúa después del Papa León IV (847-55) y
antes que Benedicto III, cuyo reinado normalmente lo datan de 855 a 858, pero evidentemente con el fin de no
dar lugar a la Papisa.
El monje benedictino Marianus Scotus (1028-86), pasó los últimos 17 años de su vida en la Abadía de
Mainz. La misma ciudad alemana donde Juana había nacido 250 años antes. Este cronista, en algunos de sus
manuscritos de su Historiographi donde describe eventos hasta el año 1083, tiene una anotación en el año 854
que dice: «El Papa León murió en las Calendas de agosto. Fue reemplazado por Juana, una mujer, que reinó
por dos años, cinco meses, y cuatro días» (Marianus Scotus, Hist. sui temp. ciar.; RGSS I, p.639; citado en The
Femóle Pope, Rosemarie and Darroll Pardoe, 1988, p.14). Posteriormente, en el siglo XII, tenemos dos cronistas
que hacen referencia a la Papisa Juana. Cronológicamente primero está Sigebert de Gemblours, un monje
benedictino nacido en 1030 y muerto en 1112 o 1113. Su historia, la Chronographia, termina en el año 1112, y
contiene la siguiente corta narración bajo el año 854: «Se rumora que este Juan es una mujer, y conocida así
solamente por su familiaris (compañero) que terminó enbarazándola. Dio a luz mientras era Papa, debido a lo
cual ciertas gentes no la cuentan entre los papas...».
El segundo cronista es Gotfrid de Viterbo, secretario de la Corte Imperial. En su obra el Pantheon, de
1185, incluye una nota después del Papa León IV, donde especifica que Juana, el Papa femenino, no es contado.
La historia de Juana consiste, por otro lado, en que ella nació en Ingelheim, cerca de Mainz, Alemania. Y,
debido a que en ese entonces a las mujeres se les negaba la educación, Juana viajó disfrazada con un hábito
de monje benedictino -juntamente con otro monje de la misma orden- desde Fulda (Alemania) hasta Atenas.
Allí rápidamente adquirió tal conocimiento que después, cuando fue a Roma, deleitaba a filósofos, cardenales
y teólogos con su enseñanza (The Chair ofPeter, F. Gontard, 1965, p. 190). Una vez elegida Papa, y estando
ya embarazada por su amante el monje benedictino que la ayudó a salir de su país, se descubrió su verdadero
sexo cuando en el transcurso de una procesión del Coliseo a la iglesia de San Clemente, dio a luz a un
niño en plena calle (Ibid.).
La papisa Juana dando a luz durante la procesión (De Mulieribus Claris, Giovanni Boccaccio, 1539).
La Papisa Juana y su amante siendo
devorados por el diablo (Lectionun
Memorabilivm et Reconditarum
Centenarii, John Wolfius, 1671).
Otra representación del parto de la Papisa (A Present for a
Papist, 1875)
Las referencias más amplias y precisas respecto a la Papa Juana datan del siglo XIII, y fueron registradas
por Martín Polonus. Martín, un sacerdote que pertenecía a la Orden de los frailes Dominicos, era originario
de Troppau en Polonia, y se le conoció frecuentemente como Martín von Troppau. Después, cuando fue a
Roma, obtuvo el nombramiento de capellán papal y penitenciario. Sus deberes en la burocracia de la Iglesia le
dejaban bastante tiempo libre para el estudio, así que se dedicó a un pasatiempo muy popular en la Edad Media,
la compilación de una crónica histórica. Para esto se valió de los Archivos Vaticanos, a los cuales tenía fácil
acceso dada su posición en la curia papal. Su obra, Chronicon Pontiflcum et Imperatum, en donde registra el
caso de la Papa Juana, fue un best-seller de su tiempo y se difundió por todo Europa, alrededor del año 1265. La
obra se consideró de carácter casi oficial, pues reflejaba la autoridad y opiniones de la misma Iglesia.
En la crónica de Martín la primera fuente citada respecto a la Papisa, en orden cronológico, es Anastasio
el Bibliotecario, Un hombre estudioso del siglo IX a quien se le atribuye la autoría del Líber Pontiflcalis, una
colección de biografías papales que empieza desde el Papa Nicolás 1 (858-67). Anastasio participó intensamente
en la intriga política que rodeó al papado en ese entonces, y por ello fue capaz de basar su narración
sólidamente con su propia experiencia y observación. En el Líber Pontificalis de Anastasio, el manuscrito
donde se hace mención de la Papisa está codificado en los Archivos del Vaticano como MS 3762 (ver Elude
sur le Líber Pontificalis, Louis Duchesne, 1886, p.95; una copia del manuscrito en cuestión aparece en Un
pape Nominé Jeanne, H. Perrodo-Le Mayne, 1972).
Por otro lado, para evitar la elección de otra mujer Papa en la «legítima línea de sucesión apostólica» de
los papas romanos, se desarrolló una extraña tradición en el Vaticano que perduró hasta el tiempo del Papa León
X (1513-21). La cual consistía en que los papas, antes de ser coronados, se sentaban en una silla de mármol
rojo para ser examinados a fin de probar su sexo. La silla estaba agujerada pues había sido en realidad un
excusado de los antiguos baños públicos romanos. Y, de la misma manera como solían restaurar todo aquello
que tenía que ver con el gran pasado pagano de Roma, la silla también fue restaurada e introducida en la
ceremonia papal.
A esta silla la denominaron entonces como la Sella stercoraria. Y, durante la ceremonia de inspección,
un diácono metía la mano por debajo de la silla para palpar los genitales y cerciorarse del sexo del fututo Papa,
y después gritaba ¡Habet!, la gente entonces contestaba ¡Deo gratias! (Gontard, op.cit., p.190; The Bad Popes,
E. R. Chamberlain, 1969, p.91). Respecto a la existencia de esta silla existe también el testimonio del inglés
William Brewyn, que en 1470 compiló un fascinante libro guía de las iglesias en Roma. Cuando describe
la capilla de San Salvador en la Basílica de San Juan Laterano, dice: «...en esta capilla existen dos o más
sillas de mármol rojo, con aberturas en ellas, sobre las cuales según he escuchado, se prueba si el Papa es
hombre (A XV th Century Guide-Book to the Principal Churches of Rome, William Brewyn, 1900, p.33).
La misma explicación da Bartolomeo Platina, que fue Prefecto de la Biblioteca Vaticana bajo el Papa
Sixto IV (1471-84). En su obra Vida de los Papas (1479) dice: «Algunos han escrito que debido a esto... cuando
los papas van a ser entronados en la silla de Pedro, son primeramente examinados por el diácono más joven
que esté presente « (La Légende de la Papesse Jeanne, Eugene Müntz, 1900, p.330).
Otros testimonios bastante interesantes respecto a la existencia de la Papisa Juana, y que tuvieron lugar
también durante la Edad Media, consisten en lo siguiente:
Resulta que el Palacio Laterano, lugar donde residen los papas, fue donado por Constantino a la
Iglesia en el siglo IV. Anteriormente había sido un palacio imperial, pero después se convirtió en la principal
residencia del Papa en Roma. La basílica que Constantino construyó a un lado, donde estaban las
barracas de su caballería, se convirtió después en la catedral episcopal del Papa como obispo de Roma. El
Palacio Laterano, no obstante, se encuentra en el lado opuesto de Roma en relación a los focos de actividad
papal que son el Vaticano y la Basílica de San Pedro. Desde entonces, y a través de toda la Edad Media, siempre
había procesiones papales yendo de un extremo al otro. La ruta entre ambos extremos incluía el paso por el
Coliseo y la Basílica de San Clemente, la cual se construyó sobre un Miíhraeum (lugar de sacrificios a Mithra)
del siglo III. Sin embargo, el punto es que estas dos antiguas construcciones están conectadas por la ViaS.
Giovanni en Laterano; y, en la Edad Media, esta ruta directa era evitada por los papas por causa de que allí había
dado a luz y había muerto la Papa Juana cuando se dirigía a la Basílica de San Pedro (Pardoe, op.cit., p.43).
En 1486 John Burchard, obispo de Estrasburgo y Maestro papal de Ceremonias bajo el Papa Inocencio
VIII (1503-13), Alejando VI (1492-1503), Pío III (1503) y Julio U (1503-13), organizó una procesión para
Inocencio VIH que rompió con la tradición de evitar la ruta directa. En su Líber Notarum registra la dura crítica
a la que se hizo acreedor como resultado de su decisión: «En su ida así como en su regreso, él (el Papa) vino por
la ruta del Coliseo, y por aquella calle recta donde la estatua del Papa mujer (imago papissae) está localizada,
en recuerdo, se dice, por haber dado allí a luz a un niño el Papa Juan VIH. Por esta razón muchos dicen que
a los papas no se les permite pasar a caballo por allí. Por lo tanto el señor arzobispo de Florencia, el obispo
de Massano, y Hugo de Bencii el subdiácono apostólico, me enviaron una reprimenda» (Líber Notarum, John
Burchard; RISS, XXXII pt. 1, vol. I, p.176).
La estatua de la Papisa (imago papissae) que aquí menciona Burchard en el año 1486, también fue vista
por Martín Lutero cuando visitó Roma a finales de 1510. Lutero hizo un comentario acerca de la estatua
expresando su sorpresa que los papas permitiesen que un objeto tan embarazoso permaneciera en un lugar
público. La estatua que Luterio vio era la de una mujer con vestiduras papales, sosteniendo un niño y un cetro
(La Légende de la Papesse Jeanne, Eugene Müntz, 1900, p.333). Teodorico de Niem afirma que «la estatua fue
erigida por el Papa Benedicto 111, con el fin de inspirar horror al escándalo que sucedió en ese lugar» (Pope
Joan -A Histórica! Study, Emmanuel D. Rhoides, 1886, p.82). El dato es confiable porque cuando Teodorico
escribió al respecto en el año 1414, la estatua tenía apenas poco más de 50 años, lo cual no deja mucho margen
de error.
Por otro lado, en relación al fin o desaparición de la estatua de la Papisa, existe el testimonio de Elias
Hasenmuller quien el la última década del siglo XVI fue informado por una autoridad confiable que la estatua
había sido arrojada al río Tíber porj Pío V (1566-72). Según lo registra el mismo Hasenmuller en su obra
Historia lesuitici Ordinis (1593, p.315). Esto explica también por qué el famoso cardenal jesuíta Roberto
Belarmino (1542-1621), quien intervino como miembro del] Santo Oficio en el juicio contra Galileo, cuando
hace referencia a la estatua en su obra De Summo Pontífice en 1577,! siempre se refiere a ella en tiempo
pasado, con la clara implicación que la estatua en ese entonces ya no existía. Un testimonio más, concerniente
a la existencia de la Papisa Juana, lo encontramos en el juicio que se le hizo al valiente y ] gran reformador de
Bohemia John Huss. En el mes de noviembre de 1414 se convocó un Concilio general en Constanza!
(Alemania), con el fin de dicidir una disputa entre tres idiotas que querían ser papas al mismo tiempo. John
Huss fue llamado a comparecer ante este Concilio porque se le acusaba de herejía. Huss argumentó en su
defensa, entre otras cosas, que la única cabeza de la Iglesia podía ser Cristo mismo y no el Papa. Razón por la
cual también, dijo Huss, la Iglesia había podido seguir funcionando durante todo este tiempo sin una cabeza
terrestre a pesar de los papas corruptos. Y fue precisamente aquí, cuando a manera de ejemplo de tal corrupción
papal, Huss citó entonces la existencia de la Papisa Juana. Y, como bien dice el historiador del siglo XVIII
James L’Enfant: «Si esto no hubiese sido en ese entonces un hecho innegable, los miembros del Concilio
seguramente habrían tratado de corregir a Huss con disgusto, o se hubieran reído de él, como ciertamente lo
hicieron por cosas de menor importancia» (The History qfthe Council ofConstance, James L’Enfant,
1730,1, p.340).
***

viernes, 19 de febrero de 2010

pascua judia.

LA PASCUA JUDÍA

El pueblo de nuestros antepasados en la fe, celebra su liberación

La fiesta pascual de los cristianos tiene sus raíces en la pascua de los judíos. Cuanto mejor conozcamos la celebración judía, tanto mejor comprenderemos el papel de la tipología pascual del Antiguo Testamento para interpretar el misterio de la muerte y la resurrección de Jesús y tanto mejor comprenderemos lo que celebramos en la fiesta más importante de nuestra Iglesia.

En Ex 12,1-28 se nos narra la razón por la cual los judíos celebraban la fiesta pascual. La narración está compuesta de diferentes relatos, que proceden de tiempos diversos. Podemos recordar lo siguiente:

Lo que era la fiesta de la Pascua antes del éxodo

Desde tiempos inmemoriales, los pastores nómadas celebraban, con ocasión del comienzo del año, o mejor aún, con ocasión de la época de transición entre el invierno y la primavera, una fiesta especial.

Era la época del año en la cual nacían las crías de las ovejas. Era la época en la cual ellos tenían que comenzar de nuevo la peregrinación que los conduciría al país cultivado, en cuyas inmediaciones podrían pasar el tiempo del verano.

En la noche del primer día de luna llena de la primavera se reunían los pastores en el desierto, sacrificaban un cordero, realizaban un rito mágico para espantar los espíritus que podían perjudicar a los ganados o para ganarse la protección de los buenos espíritus, y celebraban una cena. En esta cena comían las carnes del cordero, con los vegetales que podían encontrar en el desierto. Cuando la celebración tenía efectivamente un sentido religioso, agradecían a los dioses la protección sobre los ganados y la que ellos mismos experimentaban en la peregrinación que los llevaba más allá del desierto.

En algún momento, cuando ya el pueblo era sedentario, la fiesta de la Pascua, que era una fiesta pastoril, coincidió con la fiesta de primavera de los agricultores, que consistía más que todo en comer los panes sin levadura, amasados con los primeros frutos de la cosecha de cereales.

La fiesta propiamente dicha de la Pascua de los israelitas

La fiesta de primavera que ya existía antes del surgimiento de Israel como pueblo, se relacionó estrechamente con la experiencia de fe de la liberación de los hebreos, esclavos en el Egipto: Ex 12,12-13.21-23. Y ya no se celebró en función de los ganados (ni de las cosechas, en el caso de la fiesta de los campesinos), sino como conmemoración de la liberación del éxodo. La fiesta comenzaba con la cena pascual y se extendía por siete días, de acuerdo con la tradición de los ácimos: Ex 12,14-20.

Esta fiesta de la Pascua israelita tiene toda una historia, que nos obliga a considerar varios momentos:

-Primero que todo, el de lo que podríamos designar como la celebración doméstica, cuando se realizaba un rito con la sangre (se marcaban el dintel y los postes de las casas), además de la cena propiamente dicha.

-Luego la celebración centralizada en Jerusalén, que incluía un sacrificio cultual con la sangre (recogida por los sacerdotes en vasijas que se pasaban de mano en mano hasta el altar), la parte que correspondía a Dios en el banquete de la comunión; y una cena, que obedecía a un ritual bien establecido, en el que jugaban un papel fundamental las carnes del cordero, el pan ázimo, las hierbas amargas y las cuatro copas de vino. Todos estos elementos de la cena encarnaban simbólicamente el memorial del éxodo para ser compartido fraternalmente. La cena tenía una hermosa estructura pedagógica, que permitía que los niños aprendieran experimentalmente a ser judíos, a convertirse en miembros del pueblo elegido.

-En la época de Jesús, la cena pascual tenía además una importancia escatológica muy grande. Las esperanzas mesiánicas eran cultivadas de una manera especial en esta cena, lo que hace bien comprensible el hecho de que, ya en los mismos relatos por lo menos de los sinópticos, se dé tanta trascendencia a la referencia a esta fiesta.

La celebración pascual de los judíos de hoy

¿Cómo nos narraría hoy un judío su celebración pascual? Hay que tener en cuenta que, desde la destrucción del templo en el año 70 d. C. por los romanos, los judíos renunciaron a comer en la cena pascual un cordero inmolado. Y también, que la cena pascual se celebra una vez que se ha asistido a la liturgia sinagogal.

Todo comienza en la tarde del Seder. Seder significa orden: los judíos llaman a la cena pascual cena del Seder, porque en ella todo está rigurosamente ordenado, pues se trata de la tarde más solemne del año.

Con anticipación ha sido retirado todo pan fermentado y ha sido guardada la vajilla ordinaria. Para la fiesta hay una vajilla especial. Se prepara pues la fuente del Seder (el plato), se ponen las copas en las que se servirá el vino como signo de la alegría, se acercan las sillas cómodas que reemplazan los triclinios en los cuales se recostaban los comensales en las cenas antiguas.

La introducción consiste en el servicio de la primera copa de vino, que se bebe mientras se pronuncia una oración de alabanza. El padre de familia moja entonces la verdura en un agua salada, pronuncia una bendición y da algo a cada uno. Luego reparte un pan ázimo, del que separa la mitad para después de la cena.

Ahora tiene lugar la cena propiamente dicha. El padre de familia dirige una invitación a "los que tienen hambre y a los pobres". Se sirve entonces la segunda copa. El menor de los asistentes pregunta sobre la razón por la cual se celebra en esta forma la fiesta. Todos responden:

Un día fuimos esclavos del Faraón en el Egipto; entonces nos condujo el Eterno, nuestro Dios, fuera de allí.

Se narra entonces la historia de la liberación. Con ocasión de la narración del recuerdo de las diez plagas, cada uno mete un dedo en la copa de vino, toma diez veces una gotita y la derrama. No se debe beber completamente la copa de la alegría, pues entonces hubo mucho sufrimiento entre las gentes en el Egipto. A la narración de la historia de la liberación responden todos con el Hallel, el conjunto de salmos de alabanza que tienen que ver con la liberación del Egipto. Se bebe entonces la segunda copa. El padre de familia toma el pan, pronuncia la acción de gracias, lo parte y da de él un trocito a cada uno. De la misma manera toma de las hierbas amargas, las sumerge en la salsa, pronuncia una bendición, y da a cada cual de comer.

En ese momento son traídas las viandas propiamente dichas de la cena. Antiguamente se comían ahora las carnes del cordero. El postre es simplemente el trozo de pan ázimo reservado para este momento.

Después de comer se sirve la tercera copa. El padre de familia comienza la oración de la mesa con las palabras: "Alabemos a quien nos da el alimento!", y reza la oración de la mesa. Se bebe entonces la tercera copa.

Se sirve finalmente la cuarta copa. Se abre la puerta para que pueda entrar el mensajero del Mesías, el profeta Elías. En medio de la mesa se pone una copa llena de vino para él. Se canta la segunda parte del Hallel y se bebe la cuarta copa.

Con una oración de conclusión se termina la celebración.

Podría decirse que celebrar la fiesta de la Pascua ha sido siempre para el pueblo judío asumir la memoria de su historia, entendida como historia de liberación. Un hermoso poema, el Targum de Ex. 12,42, nos da una cierta idea de la manera como se evoca, en el sentido del éxodo, toda la historia en el memorial de los judíos.

EL POEMA DE LAS CUATRO NOCHES
(Targum de /Ex/12/42)

Al final de los cuatrocientos años, aquel mismo día, salieron todos los ejércitos de YHWH liberados, del país de Egipto. Es una noche de vigilia, preparada para la liberación en nombre de YHWH, en el momento en que hizo salir a los hijos de Israel, liberados del país de Egipto.

Pues bien, hay cuatro noches inscritas en el libro de las Memorias. La primera noche fue cuando YHWH se manifestó en el mundo para crearlo. El mundo estaba informe y vacío y las tinieblas se extendían sobre la superficie del abismo, y la palabra de YHWH era luz y brillaba. Y la llamó primera noche.

La segunda noche, cuando YHWH se le apareció a Abrahán anciano de 100 años y a su esposa Sara, de noventa años, a fin de cumplir lo que dice la Escritura: "Es que Abrahán, a los cien años de edad, va a engendrar y su esposa Sara, de noventa años, va a dar a luz un hijo?" Pues bien, Isaac tenía 37 años cuando fue ofrecido en el altar. Los cielos se inclinaron y bajaron e Isaac vio sus perfecciones. Y la llamó la segunda noche.

La tercera noche fue cuando YHWH se apareció a los egipcios en medio de la noche; su mano mataba a los primogénitos de Israel, para que se cumpliera lo que dice la Escritura: "Israel es mi primogénito". Y la llamó la tercera noche.

La cuarta noche será cuando el mundo llegue a su fin para ser disuelto. Los yugos de hierro se romperán y las generaciones perversas serán aniquiladas. Moisés subirá de en medio del desierto y el rey Mesías vendrá desde lo alto. Uno avanzará a la cabeza del rebaño y su palabra caminará entre los dos y ellos marcharán juntos.

Es la noche de la pascua para el nombre de YHWH, noche reservada y fijada para la liberación de todo Israel a lo largo de sus generaciones.

la cena del señor:

Ante de todo de ves tener una vicion de cuantos años atrás sucedió como era la costrumbre y como continua hoy.

¿Copa o copas?

La palabra "copa" no significa el reci piente, sino su contenido. Es figura de retórica llamada "metonimia", "que consiste en designar una cosa con el nombre de otra, cuando están ambas reunidas por alguna relación" (por ejemplo, decir, respetar las canas de uno, en lugar de decir, respetar su edad).

1 Cor. 11:25, "Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memo ria de mí". Es error grave enseñar que el recipiente simbolizaba el nuevo pacto.

En Mateo 26:27, 28 se ve el significado de la palabra "copa". "Y tomando la copa, y ha biendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados". El énfasis aquí se pone en la cosa que representa la sangre de Cristo, a saber, "el fruto de la vid" (v. 29). La palabra copa significa el contenido de ella: "esto es mi sangre del nuevo pacto".

Este punto se hace aun más claro en Lucas 22:17, "Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros". La copa se reparte. (La versión inglesa dice, "divide it", es decir, dividirlo). ¿Quebrar y repartir el recipiente entre vosotros? No, sino el contenido del recipiente. Cristo no quiere que la copa literal (el recipiente) se reparta, sino su contenido, el fruto de la vid.

Mateo 26:39, "Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú". Este versículo bien ilustra el uso figurativo de la palabra "copa". Es muy obvio que no tiene que significar literalmente una copa o un vaso.

Los textos dicen claramente que la copa se bendice (1 Cor. 10:16) y la copa se bebe (1 Cor. 10:21; 11:26).Sería absurdo bendecir un re cipiente, y sería imposible beberlo.

Por lo tanto, lo esencial es que todo miem bro participe de la cena cada primer día de la semana (Hechos 20:7). Si todos los miembros toman de un solo vaso o si se emplean copitas individuales, es solamente cuestión de prefe rencia o cuestión higiénica, pero la palabra "copa" no requiere de ninguna manera que se use una sola copa. No conviene que se haga ley que lo requiera.

Hay solamente dos elementos en el sim bolismo de la cena del señor: el pan simboliza el cuerpo de Cristo, y el fruto de la vida sim boliza su sangre. Algunos hermanos introducen otro elemento en el simbolismo, diciendo que la copa (literal) simboliza el nuevo pacto. Para estos hermanos hay tres elementos de sim bolismo en la cena. Esta doctrina es una per versión grave de la cena, porque cambia la en señanza básica de ella. Jesús no dio ningún simbolismo al recipiente del fruto de la vid.

Si alguna iglesia usa una sola copa simple mente porque prefiere usar una en lugar de varias, es cosa de ellos, y esto no debe afectar nuestra comunión con ellos (si ellos aceptan tener comunión con los que usamos copitas in dividuales).

Pero si alguna iglesia enseña que la copa (literal) simboliza el nuevo pacto (y la mayoría de las iglesias de "una copa" así enseñan), están en un grave error, y no puede haber comunión con ellos. Ellos corrompen la cena como los que usan instrumentos de música corrompen el servicio de cantar himnos de alabanza a Dios.